LD

jueves 23 de febrero del 2012

Última carga08:54:03 PM GMT

Falta de fiscalización

Mientras mayores regulaciones y leyes existan, más fiscalizadores se necesitarán en una sociedad que no está acostumbrada a autorregularse y tampoco a actuar y decidir considerando siempre el bien común y las consecuencias de sus acciones sobre los demás. Es así como problemas sociales complejos, como el juego o la venta de alcohol hallan en esta debilidad tierra fértil para su proliferación.
Esta suerte de crisis en la fiscalización, a la que Chillán no es ajena, tiene diversos caminos de solución que no son contrapuestos. Por una parte, es necesario aumentar la dotación de funcionarios, tanto municipales como de otras reparticiones públicas; por otro lado, hay que capacitarlos para que realicen un trabajo de calidad, además de formarlos en una ética que impida que sus voluntades sean compradas. En tercer lugar, una tarea que no depende del sector público sino que del compromiso de cada uno de los miembros de la sociedad es cumplir las normas y respetar los derechos. Esto va de la mano de una labor de revisión también de la normativa que regula actividades como las señaladas y que muestran vacíos que posibiltan los excesos.

Libertad y responsabilidad

Si uno analiza la libertad aisladamente y no en relación con la responsabilidad, y la homologa con la capacidad de poder hacer lo que se desee, podría llegar a pensar que nuestro país es uno de los más libres del planeta.
Entre nosotros, en somero resumen, se puede cortar calles, ocupar el espacio público en veredas, plazas o terrenos, ser funcionario y usar el cargo para su propio beneficio, y delinquir sin purgar la condena prevista.
Todas esas acciones rara vez son impedidas, vigiladas en su cumplimiento o castigadas a pesar de que están debidamente contempladas en normas, ordenanzas o leyes.
Uno podría pensar que una sociedad así es más libre. Sin embargo, la libertad total de esa sociedad no cambia, porque quien ejerce ese exceso en su libertad lo hace en detrimento de la libertad de otros.
Para que una sociedad sea realmente más libre se requiere una sociedad más culta y con mejores ingresos. Esto último se logra generando y distribuyendo riqueza. Ambas cosas están relacionadas, como lo expresó el economista John K. Galbraith: “No hay pueblos cultos pobres”. Sólo así una sociedad es más libre.

Potencia agroalimentaria

Parece un contrasentido el vacilante comportamiento de la política económica respecto al desarrollo de la industria agroalimentaria, teniendo en cuenta el exorbitante aumento del precio de los alimentos y la cada vez más exigente demanda del mundo desarrollado por alimentos de calidad certificada. De igual forma, la transversalidad de la actividad productiva del sector, tiene un elevado potencial en desarrollar sectores industriales alternativos como el turismo y la energía, por ejemplo.
Es por ello que el despertar económico de la provincia pasa en gran medida por lograr hacer carne el sueño de transformarnos en una potencia agroalimentaria, tal como lo consigna el para muchos olvidado capítulo I del Programa de Gobierno de Sebastián Piñera, denominado “Hacia una Sociedad de Oportunidades”. Allí se señalaba en forma explícita la meta de “hacer fuerte nuevamente a la agricultura”, sector que constituye el ADN del tejido productivo de Ñuble, pero que la realidad nos muestra es un recurrente eslogan y promesa de campaña al que no escapó el actual Gobierno y que al igual que en anteriores administraciones, sigue siendo letra muerta.

Movilizaciones en Aysén

La Región de Aysén comenzó esta semana con movilizaciones, demandando una solución a lo que consideran injusto, mediante la toma de caminos y otras acciones, que en algunos casos, alteraron el orden público.

Leer más:

Propuesta de taxibuseros

En el marco del ordenamiento del transporte público de Chillán, los distintos gremios han tenido la oportunidad de hacer llegar a la autoridad sus respectivas propuestas, con el ánimo de hacer más participativo este proceso, de manera que el futuro plan no sea sólo un conjunto de medidas decididas por técnicos del Ministerio y del municipio.

Leer más:

¿Qué quiere la DC?

El aplazamiento de la decisión de la DC local sobre su eventual apoyo a la candidatura a alcalde del radical Aldo Bernucci, puede ser interpretado de varias formas.
Una, la tradicional, es que la Falange quiere negociar con sus socios para obtener la mayor recompensa posible por su apoyo, vale decir, el cuoteo político en el municipio, que eufemísticamente denominan “una forma inclusiva de gobernar”, y el apoyo de vuelta en las contiendas municipales de Yungay y San Ignacio, entre otras comunas.
Otra, la romántica, es que el partido de la flecha roja quiere alejarse de la imagen que hoy proyecta el cuestionado ex alcalde, por su responsabilidad política en la deuda no cobrada por el municipio y otras prácticas criticadas durante la gestión de Bernucci. Desde esta óptica, negociar no sería un camino, sino que dejar en libertad de acción a sus militantes o apoyar al concejal independiente Cristian Quiroz, lo que claramente sería un señal positiva hacia las bases descontentas.
Probablemente, y tal como lo anticipó el senador Ruiz-Esquide, la directiva DC entregue un apoyo condicionado a Bernucci, sepultando así la oportunidad de refrescar la política local.

Números “reales”

Muchas veces, al escuchar las buenas noticias de boca de las autoridades, es conveniente tener una calculadora a mano. Ello, a propósito de la información entregada ayer sobre el incremento de un 6,3% en las remuneraciones entre diciembre de 2010 y diciembre de 2011.
Efectivamente, según el Índice de Remuneraciones que elabora mensualmente el INE, el sueldo promedio de los chilenos aumentó en 6,3%, cifra similar a la expansión de la actividad económica (Imacec) durante 2011.
Sin embargo, lo que no se dice con la misma vehemencia es que a esa cifra se le debe descontar la inflación o IPC, es decir, el aumento del costo de la vida en el mismo periodo (4,44%). Es lo que hace la diferencia entre un valor nominal y un valor real. Por lo tanto, la variación real de los sueldos en 2011 fue de 1,8%.
Naturalmente es menos glamoroso informar un incremento del 1,8% en los sueldos, pero si se trata de ser transparentes, es bueno aclarar dichas diferencias, tal como cuando un sindicato negocia un reajuste salarial: no es lo mismo pedir un 5% que un 5% más IPC, porque el resultado puede ser seguir ganando lo mismo.

Riesgo de aludes

 

Es particularmente grave el riesgo de ocurrencia de aludes que existe hoy en las zonas afectadas por los incendios ocurridos en enero pasado.
Se trata de 27 mil hectáreas de plantaciones arrasadas por el fuego y que según los expertos, hoy son suelos desprotegidos ante la amenaza de lluvias, que pueden erosionarlos rápidamente y provocar deslizamientos de tierra con consecuencias insospechadas, dependiendo de la intensidad de las precipitaciones y la localización de los aludes.
Basta recordar los trágicos hechos ocurridos en 2005, en Concepción, cuando un aluvión sepultó varias viviendas en el cerro La Pólvora y cobró la vida de tres personas; o el registrado un año después, en Chiguayante, con un saldo de diez muertos.
Los hechos recordados pudieron evitarse con una adecuada planificación del uso de suelo y lamentablemente, se están repitiendo los errores, pues según el director de Sernageomin, se debe actuar con rapidez, sin embargo, reconoció que ningún organismo ha solicitado su apoyo ni han sido informados de medidas gubernamentales.

Democracia partidista

 

Los partidos políticos en Chile experimentan un proceso de debilitamiento y de desprestigio. En efecto, diversos estudios de opinión pública muestran que éstos presentan bajos niveles de confianza frente a la ciudadanía y son consideradas como una de las instituciones más corruptas. Tal escenario lleva a la pregunta sobre cómo avanzar para que estas organizaciones no pierdan su capacidad de ser legítimos articuladores de las demandas ciudadanas, entendiendo que son un bien público que debe ser cuidado y promovido para el óptimo desarrollo de la democracia.
Y como bien público, los partidos políticos deben ser financiados por el Estado y fiscalizados por éste y la sociedad. 
En tercer lugar y clave, es alcanzar mayores niveles de democracia interna. La proliferación de candidatos independientes que hemos visto de cara a las municipales y que han abandonado sus partidos escapando de la “dedocracia” de las cúpulas, nos confirma que las colectividades políticas deben tener mecanismos que garanticen el acceso real a todos sus miembros a las estructuras directivas, lo mismo que reglas claras para poder aspirar a convertirse en futuros candidatos en una elección popular. 
 

Acostumbrados a la sequía

 

Desde hace bastante tiempo, cada verano, es común encontrarnos con noticias sobre las condiciones de escasez de agua en que sobrevive un vasto sector de la población rural de Ñuble. Puede ocurrir que la temporada tenga más o menos déficit hídrico, pero difícilmente el dato genera algo más que diagnósticos y medidas de parche.
Esto conlleva un riesgo: que nos acostumbremos a convivir con la sequía y lo que ella supone; es decir, que terminemos aceptándola como un componente inevitable del paisaje provincial, como una realidad de la cual no es posible prescindir. Y el acostumbramiento tiene en este caso consecuencias muy malas, pues tiende a llevar a la indiferencia, que es lo que ocurrió esta semana con el Gobierno, que excluyó a la zona de la comisión nacional que se creó para solucionar este problema en ocho regiones. 
Injustificada insensibilidad que tiene como víctimas a casi 8 mil personas, 1.560 familias, que carecen del más vital de los recursos y sufren por ello un caudal de privaciones que otra vez se convierte apenas en un dato abstracto de la realidad.

Ojo con el boom inmobiliario

 

La impresionante cifra de 4 mil casas y 800 departamentos proyectadas para 2012 y revelada el pasado domingo por LA DISCUSIÓN puede interpretarse como un factor de optimismo para un año que aún muchos ven como turbulento desde el punto de vista económico, pero también debe leerse como una luz de alerta de no repetir los errores del pasado.  
Y es que con el desarrollo de las ciudades debiera suceder lo mismo que con cualquier proyecto que se emprende. Es decir, primero planificar territorialmente el espacio y a partir de ese orden, comenzar a generar las inversiones y proyectos encaminados a construir la ciudad en el más amplio sentido de la palabra.
Parece lógico que así sea, pero históricamente ha ocurrido todo lo contrario y aunque no generar obstáculos a la atracción de inversiones es un aspecto siempre a considerar, sobre todo en una ciudad  como la nuestra, no se pueden perder de vista las eventuales repercusiones negativas de no aplicar una adecuada planificación, con lo que se condena a las futuras generaciones a habitar una urbe donde el denominador común sea el deterioro urbano y ambiental.