Muerte de joven estudiante
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- Publicado en Martes, 21 Febrero 2012 01:20
- Escrito por LaDiscusión.cl
- Definir si hubo o no un severo exceso en la acción policial es algo que no puede ser resuelto sin el conocimiento de la opinión pública. De lo contrario, será la institución la que pagará el precio que significa ver mermada la confianza y el afecto ciudadano.
Dolor, rabia y solidaridad se entremezclaron yer en el funeral del joven de 19 años, Nelson Vildósola, abatido por error durante un operativo policial, el pasado sábado en la madrugada. Una vida que recién se asomaba a la adultez y que se ve truncada por el disparo de un también joven suboficial de carabineros en un incidente confuso, sobre el cual pesa la duda de un severo exceso en la acción policial.
Por ahora es la justicia militar la que tiene a su cargo el caso y será ella la que determine si había una necesidad racional de usar las armas de servicio, tal como también lo está haciendo con otros episodios vinculados a supuestos excesos en el uso de la fuerza, de mayor o menor gravedad y de los que ha sido imputado personal policial en diferentes jurisdicciones de la región y del país. De hecho, en Cabrero y Mulchén se investigan incidentes que también desembocaron en la muerte de los detenidos.
Nadie podría pretender que se dispute a los organismos de seguridad interna el monopolio del uso de la fuerza. Así lo requiere la preservación del orden público, sin el cual la libertad, la integridad física de los habitantes y la propiedad, pública y privada, corren el riesgo de convertirse en meras abstracciones.
Desde luego que añoramos la policía del pasado, la que recorría las calles de la jurisdicción que se le había asignado y sus efectivos eran reconocidos por el vecindario. Eran el vivo reflejo de lo que señalábamos: brazo armado, pero amistoso y protector, de la sociedad que lo organizaba, lo instruía y sustentaba. Pero hay que reconocer que tampoco los delincuentes arrastraban en el pasado el lastre que grava en la actualidad a la sociedad en su conjunto ni actuaban con la violencia que era desconocida en la provincia y que sorprende y atemoriza cada vez que se presenta, como ha ocurrido con una serie de crímenes de reciente data. En suma, un cuadro en agravamiento frente al cual la ciudadanía no puede menos que consolidar, en medio de los reclamos que se formulen por la seguridad degradada, su confianza en las instituciones policiales.
Sin embargo, lamentables hechos de resonancia como el ocurrido en nuestra ciudad requieren de pronta resolución. Vecinos del sector y testigos del procedimiento que le costó la vida a Nelson Vildósola, cuestionan el accionar de carabineros, aseguran que hubo muchos disparos, contradiciendo la versión oficial de la institución, según la cual el joven intentó esquivar el control policial en una actitud anormal que hizo suponer que se trataba de la banda de delincuentes que horas antes había intentado robar un cajero automático en Chillán Viejo.
La comunidad debe afirmar la conciencia de que en las instituciones policiales, como en cualquier otro ámbito de la sociedad, la mayoría está constituida por hombres y mujeres que actúan con criterio y prudencia y que además se juegan la propia vida en defensa de los semejantes. En cambio, la minoría, aquellos que son presas del descontrol, la irresponsabilidad o la acción negligente deben saber que le espera el destino que marca la ley y que éste no puede ser resuelto sin el conocimiento de la opinión pública. De lo contrario, será el cuerpo policial en su conjunto el que pagará el precio que significa ver mermada la confianza y el afecto públicos.







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