Obscena expansión del juego
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- Publicado en Domingo, 19 Febrero 2012 00:27
- Escrito por LaDiscusión.cl
- La proliferación de locales en Chillán está generando una interacción social negativa, además de entornos inseguros. Desde esta realidad, y con una mirada hacia el futuro, cabe preguntarse si con la pasividad del gobierno local no se está transitando por un camino sin retorno.
A lo largo de la historia, se han creado innumerables juegos, algunos para el divertimento, y otros destinados a la apuesta y a la ganancia. Estos últimos son los juegos de azar, en los que el lucro no depende tanto de la condición del jugador cuanto de la suerte, tal como acontece con las máquinas tragamonedas, en las que el jugador se enfrenta a una máquina previamente programada que sólo de vez en cuando permite pequeñas ganancias.
Con la electrónica, los juegos de azar se han vestido de espectacularidad y magnificencia, pues mediante luces, sonidos y músicas propias atraen clientes. Este entorno y la supuesta promesa de la máquina de dar, en algún momento, la gran ganancia, convierte a estos juegos en peligrosamente adictivos. Entonces, el sentido de lo lúdico es sustituido por la apuesta y el ansia de una ganancia que no llega. Así se altera la relación jugador-máquina a tal punto que se crea una fatal dependencia. En ese momento, el juego es capaz de convertirse en pasión claramente patológica.
21 locales en un pequeño cuadrante de 9 manzanas céntricas es una cifra obscena que no sólo da cuenta de la enorme multiplicación en Chillán, sino también de una preocupante inacción de la autoridad municipal, que ha encendido luces de alerta en diversos sectores. En efecto, la Cámara de Comercio ha advertido que se han apoderado de locales estratégicos en la zona comercial, gracias a sus buenas utilidades, vacíos legales y escasa fiscalización que les permite ocupar patentes para máquinas de juegos, pese a que después instalan tragamonedas. También desde la Iglesia local se han alzado voces críticas ante el avance desmedido del juego en la ciudad que, sin una adecuada regulación, termina succionándoles el bolsillo a humildes trabajadores.
Mientras tanto, el gobierno comunal lleva tres años discutiendo el tema y aunque condena públicamente esta actividad, poco hace para combatirla, bajo el argumento de que la legislación es deficiente. Esto es efectivo, no obstante en ciudades como Los Ángeles y Temuco se ha actuado con severidad, evitando su proliferación y en otras como Santiago, derechamente se les erradicó.
La proliferación en Chillán de estos locales que apelan al subterfugio de ofrecer “juegos de habilidad y destreza”, con el que justifican su presencia donde el azar no está permitido según la legislación vigente, han atraído a mucha gente que termina enviciada y sufre efectos colaterales como estrés, drogas, ansiedad, alcoholismo, pérdida de dinero u otros bienes, y destrucción de familias e individuos. Estos “centros de entretención” se convierten en la familia del adicto y, de esta forma, el juego se torna parte de una interacción social amplia que promueve el vicio, además de un entorno inseguro, como quedó demostrado esta semana, con dos incidentes, un violento asalto y la golpiza que sufrió un apostador por parte de dos guardias, y que revelan la degradación urbana que provocan.
Desde esta realidad, y con una mirada hacia el futuro, cabe preguntarse si con la pasividad del gobierno local no se está transitando por un camino sin retorno.







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