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jueves 17 de mayo del 2012

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Elección de candidatos

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  • Cuesta creer el argumento de que en la provincia de Ñuble no sería necesario aplicar encuestas para definir a los candidatos de la Alianza, porque no habría conflictos en cuanto a los nombres, es decir, se estaría frente a “consensos naturales” en las comunas.

Ya no sorprenden algunas cosas en la política local, como por ejemplo, la indecisión de la Democracia Cristiana respecto del candidato a alcalde que finalmente apoyará en la elección en Chillán, pues responde a una tradición del partido de la flecha roja, la que consiste en sacar el mayor provecho electoral de las circunstancias, independiente de los valores que estén en juego.
Tampoco sorprende el silencio de Aldo Bernucci respecto de su responsabilidad política en la negligencia cometida por su administración en el municipio, al dejar de cobrar cerca de 6.500 millones de pesos que particulares le debían a la corporación. Nuevamente, la ambición se impone sobre el respeto a ciertos principios.
Y tampoco sorprende el verdadero mecanismo que utilizará la Coalición por el Cambio para escoger a sus candidatos a alcalde en la provincia de Ñuble: “el dedo”. Se repiten las viejas prácticas antidemocráticas que caracterizaron a la derecha chilena y que muchos pensaron ya se habían desterrado.
Por una parte, la Concertación definió realizar primarias abiertas para resolver situaciones en que existe más de un aspirante a la alcaldía respectiva, con todos los defectos que se le puede criticar a este mecanismo, como la baja convocatoria, la escasa representatividad, el riesgo de distorsión de los resultados mediante el “acarreo” o el costo económico. Pese a lo anterior, este sistema es el más democrático de los usados en Chile para escoger a un postulante que represente a un partido o coalición.
En cambio, en el conglomerado oficialista se vanaglorian por haber alcanzado acuerdos en el 95% de las comunas, tal como se informó ayer. Dicho acuerdo consiste en realizar encuestas ciudadanas en aquellas comunas donde exista más de un aspirante, sin olvidar la premisa de que “el que tiene, mantiene”, es decir, en aquellos municipios donde el alcalde es de la Coalición por el Cambio, éste tiene asegurado su cupo para la reelección y no tendrá que enfrentar competidores internos.
Ahora bien, más allá de lo criticable que pueda ser el sistema de encuestas, ya que su representatividad es mucho menor a la de una primaria, y el riesgo de alteración de los resultados es bastante más alta, representa un esfuerzo por hacer más participativa la elección de los candidatos, dando mayor poder de decisión a las bases y a la ciudadanía en este proceso, lo que ciertamente se valora con un paso importante por parte de la derecha.
Curiosamente, en Ñuble este sistema de encuestas no se aplicará, pues según explicaron parlamentarios de la zona, dicho instrumento no sería necesario en las comunas de la provincia, ya que no existirían conflictos en cuanto a los nombres, es decir, se estaría frente a “consensos naturales”.
Cuesta creer la explicación y dicho argumento sólo mueve a pensar que, al menos en Ñuble, la Coalición por el Cambio está lejos de obtener las credenciales democráticas, tanto en sus convicciones como en su praxis.