LD

jueves 17 de mayo del 2012

Última carga04:47:28 AM GMT

La ilusión de un aeropuerto

Comments
  • Contar con un aeropuerto internacional en Chillán es clave, para el turismo y el sector exportador, de eso no cabe duda, pero usar este anhelo y ofrecer lo que no se puede cumplir en el corto plazo, es un abuso de confianza de parte del senador Navarro.


A muchos les llamó la atención la especial preocupación del senador Alejandro Navarro por convertir el aeródromo Bernardo O’Higgins en un aeropuerto internacional para Chillán.
A muchos, porque el ofertón se produce en verano, cuando escasean las noticias y anuncios como éste obtienen amplia cobertura periodística; porque se produce pocas semanas después que la ex intendenta Jacqueline Van Rysselberghe explicitara su intención de competir en la elección senatorial de 2013 por la misma circunscripción del líder del MAS; y porque para ser honestos, la pista de aterrizaje requiere dar varios pasos antes de convertirse en aeropuerto.
Respecto de lo último, basta decir que ni siquiera el aeródromo Carriel Sur, de Concepción-Talcahuano, ostenta el título de aeropuerto internacional, pese a que por décadas los penquistas han insistido en elevar de categoría a su terminal aéreo, dado que no pocas veces ha debido servir de alternativa a Santiago, conscientes del positivo efecto que tendría para el turismo, los servicios en general y para la exportación de productos frescos.
Es lamentable, entonces, que por buscar un poco de figuración mediática, algo en lo que el parlamentario es experto, se aproveche de una demanda insatisfecha de los chillanejos.
Según las palabras del senador, teñidas con un objetivo efectista, “es posible, necesario, es más, lo veo en el cortísimo plazo. Creo que se puede fraguar en este gobierno y desarrollar en el próximo. Es decir, tener el proyecto en el año 2013 y la inversión en el 2014”, afirmó el 2 de febrero.
Si bien se agradece el entusiasmo de Navarro por esta idea, y sus objetivos son compartidos por la comunidad ñublensina, puesto que un aeropuerto beneficiaría no sólo al turismo, sino que también al desarrollo del sector exportador, es necesario poner las cosas en perspectiva.
De hecho, como senador, no tiene las facultades para presentar un proyecto de ley que permita la construcción de un aeropuerto, por lo tanto, su planteamiento no deja de ser una idea que el Gobierno puede tomar o desechar.
Por otro lado, días antes de las declaraciones del legislador, el 23 de enero, el director regional de aeropuertos, Guillermo Besser, afirmó que “la ampliación de la pista no es algo que esté considerado”, aunque sí enumeró los proyectos de remozamiento, como la conservación y mejoramiento de la pista y la construcción de una torre de control, una nueva plataforma, una calle de rodaje para los aviones, oficinas administrativas, un pequeño terminal de pasajeros y un garaje para el servicio de incendios.
Una vez terminadas estas obras, en 2015, el aeródromo estaría en condiciones de recibir pasajeros con un mínimo de comodidades y recién en ese momento, pensar en darle carácter internacional, medida que supone una cantidad no menor de resoluciones administrativas y la implementación de más oficinas, como la Policía, el Servicio Agrícola y Ganadero y Aduanas, entre otras, las que aún no se consigue instalar en Carriel Sur.
Contar con un aeropuerto en Chillán es clave, de eso no cabe duda, pero usar este anhelo y ofrecer lo que no se puede cumplir en el corto plazo, es un abuso de confianza.