Medidas pro empleo
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- Publicado en Miércoles, 01 Febrero 2012 00:52
- Escrito por LaDiscusión.cl
- Esta vez, la estacionalidad no sirvió. Y es que los problemas en el agro están teniendo efectos devastadores en el empleo. Por ello, se requiere un urgente plan de ayuda de parte del Gobierno, tal como se ha hecho con otras zonas deprimidas.
El modelo de desarrollo en la provincia de Ñuble, y lógicamente, en la ciudad de Chillán, está haciendo crisis. Ello, porque si bien pudieran existir discrepancias en cuanto a la cifra real de desempleo, está claro que es alta.
El INE informó ayer que la tasa de desocupación en Chillán alcanzó el 10,7% en el trimestre octubre-diciembre de 2011, la más alta del país, en una época en que el resto de Chile celebra la disminución del desempleo. Esta vez, la estacionalidad no sirvió, pues la cifra es 1,5 puntos más alta que en el trimestre anterior (septiembre-noviembre), y la tendencia no es auspiciosa, pues se observa que el aumento en el empleo no es capaz de absorber el incremento de la fuerza de trabajo.
La estacionalidad, asociada con los empleos temporales generados en la agricultura, en la silvicultura, en el comercio y en el turismo, si bien fue el salvavidas en años anteriores, esta temporada estival no está ayudando. De hecho, al comparar la cifra de octubre-diciembre con igual periodo de 2010, se obtiene que la tasa se elevó en 2,7 puntos.
Y es que los problemas en la agricultura están teniendo un efecto devastador no sólo en Chillán, sino que en muchas comunas rurales donde no se mide el desempleo. El menor rendimiento de algunos cultivos y los bajos precios que se están pagando por la mayoría de los productos, en comparación con años anteriores, ha provocado una disminución de la contratación, lo que está teniendo un efecto directo en otros rubros, como el transporte y el comercio, sectores que precisamente exhibieron una caída en el número de empleos.
Y si bien el alcalde Sergio Zarzar estima que la cifra está abultada, dado que en la construcción existe una fuerte creación de puestos de trabajo, conviene precisar que dicho rubro requiere mano de obra calificada, la que es escasa en la zona, razón por la que muchos de esos trabajadores provienen de otras ciudades.
Lo que se necesita, entonces, es una urgente ayuda de parte del Gobierno, tal como en el pasado se ha hecho con otras zonas deprimidas. No debe olvidarse que la medición del INE aún no considera las consecuencias en el agro y la industria forestal de los incendios de enero.
Por un lado, un plan de empleos de emergencia, principalmente para mujeres jefas de hogar, que tradicionalmente trabajan como temporeras y cuyo sueldo les permite vivir el resto del año. El desempleo femenino en la provincia se empinó al 11,4%, mientras que el masculino llegó al 7,6%. Por otro lado, se deben desarrollar programas de capacitación orientados a las necesidades productivas de la zona, como la construcción y la agroindustria, con fuerte subsidio estatal y en coordinación con las empresas. En tercer lugar, un plan de rescate agrícola, que incluya subsidios a la contratación de mano de obra, la compra masiva de trigo por parte de Cotrisa, la aceleración de los proyectos de riego (embalses e infraestructura) y ampliar los beneficios de comunas en emergencia agrícola, a otras localidades.
Y finalmente, pensando en el largo plazo, se deben generar facilidades para la inversión, agilizar la entrega de permisos, flexibilizar las líneas de financiamiento para pymes, exenciones tributarias y el mejoramiento de la infraestructura productiva.







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