LD

jueves 17 de mayo del 2012

Última carga04:47:28 AM GMT

Desechos tóxicos y transparencia

Comments
  • Es necesario que existan plantas procesadoras de residuos químicos e industriales, lo complejo es dónde y bajo qué criterios se manejan. La legislación es ambigua y permite ciertos grados de discrecionalidad.

La polémica en el caso de residuos que contienen arsénico que habría sido depositado en el relleno de residuos industriales CITA perteneciente a Hera Ecobío, se ha transformado en un problema que está tomando ribetes peligrosos no precisamente por el eventual daño ambiental.
El ingreso al terreno de la empresa que maneja el vertedero, sin la autorización de sus dueños, según afirman en la compañía y con el debido permiso, de acuerdo a la organización Ñuble Limpio, que ingresó para, según lo que manifestaron, realizar tomas de muestras del terreno que les permitan verificar la presencia o no de materiales peligrosos en el suelo, puso un nuevo foco, en el debate ya complejo de esta temática.
Junto con la constatación que se realizara hace algún tiempo acerca de que en este depósito de desechos industriales se habría recibió arsénico desde hace aproximadamente un año atrás, y el posterior desistimiento tras el rechazo ciudadano, de continuar trayendo restos con arsénicos provenientes de la minería del norte, por parte de Codelco, se ha abierto una serie de investigaciones que busca determinar eventuales responsabilidades frente a este traslado ya acontecido.
La Comisión de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Cámara Baja se encuentra recabando antecedentes de lo ocurrido con el tránsito por varios kilómetros de productos con arsénico que fueron depositados finalmente en Chillán, y del posible daño que esto pueda acarrear al entorno, a los propios trabajadores que se vieron expuestos a él y sobre los permisos para realizar el traslado.
Además, el hecho de que un nuevo dueño vaya a hacerse cargo de esta planta, forzó una mayor transparencia ante lo ocurrido, lo que ha permitido conocer también la presencia de otros productos potencialmente nocivos.
El tratamiento de desechos industriales es por sí solo un tema complicado y que genera externalidades, por lo mismo la responsabilidad en el manejo y la extrema precaución en su destino final es parte de lo que la ciudadanía exige a este tipo de industria. Sin embargo, es una materia que pocos desean transparentar precisamente por el rechazo que ella produce y los potenciales peligros para la salud y el medio ambiente.
Por otra parte, es necesario que existan plantas procesadoras de residuos químicos e industriales, lo complejo es dónde y bajo qué criterios se manejan.
En este aspecto la legislación es ambigua y permite ciertos grados de discrecionalidad que llevan a reacciones como las que se han observado en el último tiempo. Incluso bajo el riesgo personal de cometer alguna infracción legal  y exponerse innecesariamente a peligros para la salud.
La fiscalización y el control sobre este recinto y la carga y descarga tampoco ha sido realizada de manara eficaz generando mayor desconcierto y desconfianza así como temor, quizás más allá del razonable en la población.
Dado como se han ido desarrollando los acontecimientos que ha llevado a amenazas de querellas por atentados a la propiedad privada, sería una mejor política que se entregara la información completa y se permitiera un efectivo control y transparencia de cómo opera este negocio más allá de los resguardos estratégicos eventuales.