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jueves 17 de mayo del 2012

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Waldorf: el otro camino hacia la inteligencia quiere ser colegio

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  • Aprenden haciendo, en un ambiente en que la madera y la naturaleza son primordiales. Su principal objetivo, auto descubrir.
  • Grupo de padres chillanejos cuentan su experiencia y esperan poder darle continuidad al proyecto.

Sofía llega al jardín “La Casita en el Campo” y de inmediato salta en un poza y ensucia sus panties. Su mamá, relajada, nos cuenta que trae una muda. “Es que acá siempre es así. ¿Cómo no la voy a dejar que se exprese?, dice ella, mientras conversa con otros papás treintañeros, y se admira del avance que ha tenido su hija desde que se educa bajo el método Waldorf.
En marzo del 2010, el jardín abrió sus puertas, en el sector Las Coles. Fuera de todo pronóstico, sus dueños, Jaime Munita y Claudia Prieto, lograron reunir a dieciocho pequeños entre dos y cinco años. “Somos una familia, y en una familia siempre hay gente de distinta edad. Los más grandes aprenden de los más chicos. En esta etapa le damos mucha importancia a lo sensorial, lo cognitivo viene después”, cuenta Claudia.
La jornada parte a las ocho de la mañana, cuando uno a uno van dejando sus zapatos, para cambiarlos por cómodas pantuflas. Junto a Claudia, trabajan otras dos educadoras de párvulos. Las tres han sido guiadas por Sara Latorre, quien estudió en Uruguay sobre el método Waldorf, conocimiento que traspasó durante dos años al matrimonio de Claudia y Jaime.
“Sacamos del colegio a nuestra hija (que hoy tiene 7 años), y la tuvimos en casa, enseñándole todo lo que habíamos aprendido. Vimos lo mucho que le ayudó, y quisimos compartirlo”, cuenta Claudia.
Viajó, conoció experiencias de jardines Waldorf en Santiago, y cuando encontró el actual terreno donde se emplazan -contiguo a su casa-, levantó el proyecto junto a Jaime.
“Nuestro interés parte de la base de brindarle a los niños una educación diferente. Conocimos del sistema en casa, del Montessori y otros, pero la pedagogía Waldorf nos interpretó profundamente. Estudiamos y abrimos el 2010”, señala Jaime.

 

Otro camino
Sara Latorre es actualmente la tutora del primer curso de primero básico en el jardín. Para ella, la principal diferencia entre la pedagogía Waldorf y el sistema tradicional es curricular.
“Se trata de adecuar éste a las etapas de vida del niño. Se pasan las mismas materias, pero en otro momento y de otra forma, mucho más artísticamente, sin libros. Ellos (los niños) hacen sus propios libros, por consiguiente, su camino hacia la inteligencia es otro, no es directamente intelectual. Los siete primeros años del niño es un camino del cuerpo; los segundos siete años son del sentir, y los de enseñanza media son los que conducen directamente hacia el intelecto”, indicó Sara Latorre.


¿Futuro colegio?
Tal es el impacto que ha generado el jardín entre los papás, que el deseo de darle continuidad al proyecto está tomando forma.
“Ya tenemos funcionando un primero básico, y nos encantaría seguir y formar quizás un colegio, estamos recién comenzando este camino, pero para lograrlo, necesitamos más papás interesados. En Santiago ya existen colegios Waldorf reconocidos por el Mineduc, aunque eso no es una prioridad. Quienes egresan de este tipo de enseñanza pueden dar exámenes libres y perfectamente ingresar a la educación tradicional en cualquier nivel”, comentó Jaime, quien invitó a otras mamás y papás chillanejos a conocer del proyecto, escribiendo al correo Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. .