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jueves 17 de mayo del 2012

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Líneas de mujer

Estudios dicen que matrimonio hace vivir más

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  • Las solteras o sin pareja reaccionan más fuertemente al estrés psicológico que la gente casada.
 
Mientras el estatus de separado es cada vez más común, las relaciones estables han demostrado ser muy beneficiosas, ya que las personas casadas o en pareja disfrutan de una mejor salud física y mental, de acuerdo a un estudio  realizado por la Universidad de Cardiff , en Inglaterra, que destaca que estos beneficios  se intensifican con el paso del tiempo  aunque con una condición: que la relación sea  de una buena vida en pareja, de lo contrario, el matrimonio por si sólo no actúa como vacuna para una vida más longeva. 
El estudio subraya que las personas casadas o en pareja suelen vivir más tiempo. Las mujeres en especial disfrutan de una mejor salud mental mientras reciben beneficios para su salud física, lo que podría responder a la influencia positiva de su pareja en el estilo de vida, mientras que el bono mental para las mujeres podría deberse a la mayor importancia que suelen dar a las relaciones.
Además, los solos y solas suelen tener una mejor salud mental en comparación con las personas inmersas en relaciones de pareja estresante,  por lo que como una buena relación mejora la salud física y mental, lo ideal es intentar evitar una mala pareja y no dejar de la lado la posibilidad de vivir de a dos. En promedio, vale la pena hacer el esfuerzo. 
En Estados Unidos se efectuó un estudio similar, el que descubrió que la  gente con compromisos a largo plazo tiene un patrón hormonal diferente que reduce el estrés, de acuerdo a una investigación de la Universidad de Chicago; este beneficio lo experimentan tanto las personas legalmente casadas como las que viven en pareja. “Aunque el matrimonio puede ser muy estresante, hace que las personas manejen mejor el estrés que generan otras situaciones difíciles de la vida”, precisa la investigación.
Felicidad y matrimonio
El sicólogo y terapeuta familiar Samuel Jiménez asegura sin embargo que importante considerar que “la felicidad no tiene mucho que ver con el matrimonio en sí mismo, sino que mas bien con la realización del proyecto personal”,  y sobre la base de esta consideración. “Si alguien tenía como parte de su proceso de autorrealizacion el desarrollo familiar, entonces efectivamente podríamos decir que las personas casadas son más felices”.  Ante este escenario, agregó, hay otros aspectos a considerar, como los cambios que ha experimentado la vida moderna, por lo que en la actualidad no puede ser afirmado tan categóricamente que los casados son más felices, “puesto que en la actualidad muchas personas, hombres y mujeres, postergan el matrimonio o simplemente lo descartan para privilegiar otros aspectos de su vida, como el profesional, por ejemplo”.
Las personas casados, entonces, dijo el profesional,  cuando el matrimonio ha estado dentro de su proyecto, podrían ser más felices, pero recalcó que tampoco basta con solamente querer estar casado, pues una vez casados será parte importante de la declaración de felicidad el que el matrimonio además tenga dinámicas comunicacionales sanas, donde los dos integrantes de la pareja se sienta en libertad acompañada y donde este estado civil limite las aspiraciones personales del otro”. 
 
Dicen del matrimonio...
Mar de Fondo
facebook.com/mardefondo.columna.
 
Quien lo diría: el matrimonio hace vivir más. En 1858, un epidemiólogo británico, William Farr, expuso un estudio de la condición conyugal en Francia y dividió a la especie en tres:  casados, célibes y viudos. Resultó que los viudos eran quienes estaban más cerca de ser regados con agua de ciprés, después de los solteros, y se descubrió una verdad que sigue siendo estudiada hasta hoy: los casados viven más. Obvio: comen mejor, tiene una bruja detrás que los persigue diciéndoles: “no te olvides de respirar, ponte el paletó si vas a salir y come sano”. Lo que no hace su adorable troglodita por si mismo, lo hace la bruja: cocinarle sano si tiene tendencia a la gordura, recordarle que debe hacer ejercicio, y si no lo hace por las buenas, lo obliga a salir con los retoños para que lo hagan sudar en el parque. Así, cualquiera es más sano. 
Pero otra cosa es ser más feliz: la felicidad en cualquiera de sus estados se puede atrapar en momentos fugaces, principalmente al inicio de la relación y después en hitos memorables, como el nacimiento de un hijo. La gracia, digo yo, está en aprovechar y disfrutar otros momentos, los que te hacen disfrutar el día a día: cocinar juntos, jugar  y ser cómplices, en la vida y en el cuadrilátero aquel, y ser compinches. Ese troglodita disfrutará así de la tranquilidad y su brujita, no bruja, será quien lo cuide con esmero. Y al revés, la bruja de marras, pasará a ser un dulce gatito que esconda las garras a menos que una fémina ose acercarse a su especimen con afán de disfrutar de la vida en pareja sin haberse dado el trabajo de buscarse un ejemplar disponible, y ronrroneará cada vez que su macho, con o sin pelo en pecho, quiera derretirla y recordarle por que fue que decidieron acercarse voluntariamente y contraer el vínculo cada vez más desportillado,  pero siempre defendido.